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Tiempo de lectura: 2 minutos

Una noche de esta semana tuve una auténtica revelación. Durante un sueño. Me desperté con una nueva idea. Potente, poderosa. De esas que dan un vuelco a la forma que tienes de mirar el mundo. Una idea que entra en tu mente y que lo cambia todo. Como en la película Origen, alguien ha entrado en la caja fuerte de mi mente y ha cambiado sutilmente su contenido. Un cambio simple, que hace que ya no pueda mirar las cosas de la misma manera. 

La idea en cuestión es simple y obvia. Pero de tan simple y tan obvia que es, se oculta a si misma.

La idea:  Hoy estoy vivo, sintiendo con un cuerpo que me permite ver, oír, tocar, sentir emociones… Pero mañana puedo no estar aquí. Todo apunta a que mi vida seguirá adelante, pero no tengo control sobre ello. No sé qué viviré cuando muera, pero tiene toda la pinta de que hay algo. Que no todo se acaba. Pero sea como fuere, a partir de ese día, no voy a volver a percibir las cosas como las percibo ahora. 

Mi forma de percibir la Energía nunca más va a ser la misma. Aunque siga viviendo después de muerto, lo que viva desde ese momento no va a ser ni tan siquiera parecido a como lo percibo ahora. Nada en absoluto. Tanto es así que la mente no da me para imaginarlo. La mente sólo puede representar aquello que conoce.

La forma de comunicarme será otra. Eso quiere decir que no volveré a hablar, que no volveré a escuchar. No volveré a expresar un sentimiento, quizás porque no tendré sentimientos. No volveré a sentir que me lleno de Energía cuando hablo con alguien muy afín. No, eso no lo volveré a sentir. Pero tendré otras cosas distintas. Porque seguiré vivo.

La forma de percibir lo que me rodea también será diferente. No volveré a mirar. No volveré a ver el sol sobre el mar. No volveré a sentir la mirada de amor de mi novia. No volveré a ver nada, ni siquiera las cosas que no me gustan. No. No volveré a ver nada de esto Eso sí, podré percibir mi entorno de otra forma. Seguiré vivo.

Tampoco volveré a oír. El sonido es la forma que usamos aquí para recibir mensajes del entorno. Cuando muera, seguiré vivo, pero no volveré a escuchar. A nada ni a nadie. Ni a mi ser más querido, ni al ser que más repudies. No los volveré a oír. No volveré a percibir un sonido. Ni la música.

Ni tampoco podré percibir el sabor de los alimentos. De hecho es posible que ni me alimentes. A partir de ese día puedo olvidarme de la intensidad de un buen jamón ibérico o de el pan mojado en el aceite de oliva. No, no lo disfrutar. No después de morir, aunque seguirás vivo.

No podré abrazar. No podré sentir el Amor de la misma manera que lo siento ahora. No sentiré cómo se electriza mi cuerpo cuando alguien a quien quiero me abraza o me toca. Me pregunto ¿cómo sentiría esa Energía si no tuviese un cuerpo que pueda recibirla?

Es una pena, porque tampoco podré sentir la energía que recorre mi cuerpo cuando siento que estoy lleno de vida. Esa Energía que uno siente cuando nota que está cumpliendo tu sueño. No. Una pena, pero no.

Tampoco sentiré las sensaciones desagradables. Porque no tendré un cuerpo que las pueda procesar. Igual también las echaría de menos.

No podré hacer tantas cosas… Pero seguirás vivo. No tengo que preocuparme por eso.

La experiencia de estar vivo aquí es irrepetible. Eso quiere decir que no se puede repetir. Llegará un día en que se acabe. A partir de ese momento día no podrás volver a sentir nada, repito, NADA de lo que sientes ahora. Ni tan siquiera la pequeña emoción que te produce leer estas líneas.

Pero seguirás vivo. Y vivirás otras cosas, de otra manera. Al fin y al cabo cosas, sí, pero no éstas.

Por eso, decido que, a partir de hoy, voy a tener presente que ésta puede ser la última vez que sienta mi sonrisa, que sienta un abrazo o la última vez que vea mis manos.

No sé tú, pero yo después de esto no puedo mirar la Vida con los mismos ojos.

Sentir la vida

4 comments

  1. Cuando te das cuenta que la vida es realmente “un regalo” es cuando empiezas a ser consciente que hay aprovechar todos y cada uno de los momentos. Exprimir la amistad, la familia, el amor, en el buen sentido claro. Hay veces que, por desgracia, un cúmulo de cosas malas te hacen hacer el cambio de chip. Pero, no hay mal que por bien no venga! Y hay q dar las gracias a la vida incluso por haberte mandado una racha mala para que un dia empiece a entrar aire fresco. Y disfrutas de todos los sentidos: la vista, el oído, el tacto, el gusto, el olfato. Y, a la vez, intentas q nada y, sobre todo, nadie, te lo estropee. Buscas mantener éso, positividad atrae positividad. Es algo que siempre le digo a quien quiero: haz lo mejor q creas en cada momento; la gente que te quiere te apoyará; la que no, te criticará. Estos últimos: que no te quiten ni un segundo de tu tiempo. Volviendo a ” la vida es un regalo”, en definitiva, no perdamos en tiempo en vanalidades, y centrémonos en lo que realmente importa: vivir. No me gustaría que casos como el de la valiente Maria de Villota me tengan que hacer recordar a mi misma que mañana puede que no esté. Por eso, a vivir en cuerpo, alma y corazón! Un besazo

  2. Querido boby, no sabes cuánta alegría me da verte tan estupendamente biennnn!! No sabía de esta faceta nueva de tu vida y ha sido muy grato para mi saber que te dedicas a ayudar a otras personas, a transmitir positividad, y a que veamos todo lo que hay a nuestro alrededor con otros ojos, con otra mirada. Te veo muy feliz, muy guapo por dentro y por fuera, y eso es lo que realmente importa. TE FELICITO y te mando muuuucho cariño.
    Ahh, mándame lo que vayas escribiendo porque me interesa leerlo.
    Muchos besitos. Manoli.

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