¿Puedes alcanzar tus sueños pensando como lo haces ahora?

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Tiempo de lectura: 3 minutos

Tengo un sueño. Vivir en un lugar que tiene estas vistas:

peniche

En ese lugar, únicamente hay una casa desde la que se pueden ver esas vistas.  Sólo puede ser allí.

Cada cierto tiempo siento la necesidad de visitarlo. Cuando estoy allí, me siento en paz. De verdad. En paz. Hace unos meses estuve. Miraba el mar y luego la casa y reflexioné lo siguiente: “¿Puedo alcanzar este lugar manteniendo mi forma de pensar y de actuar? La respuesta fue tan clara que sentí como si me hubiesen dado una bofetada: “No. No es posible”.

“Entonces es necesario cambiar”, pensé.

Ese sueño, como tal, es un símbolo. Todos los sueños son símbolos. Símbolos de un estado interior. Llegar hasta allí es posible, sí. Pero imposible sin un cambio.

Aquel día, en aquel acantilado, se produjo un cambio en mi interior. Un pequeño cambio que lo está modificando todo. Y gracias a él estoy donde estoy.

Ahora vamos contigo. Me gustaría que pensases en ese sueño que tienes, en esa cosa que quieres hacer, ese estado que quieres alcanzar. Sea lo que sea, piensa en ello. Siente la temperatura del  lugar, mira a las personas que te rodean, la ropa que llevas puesta, escucha los sonidos, percibe los colores…

¿De verdad crees que puedes llegar hasta allí pensando como estás pensando en este momento de tu vida? ¿De verdad crees que haciendo lo mismo vas a llegar hasta ese símbolo?

Normalmente no llegamos más allá de donde estamos porque no podemos. Y es que con los pensamientos que tenemos no podemos hacer más que lo que estamos haciendo. No tenemos herramientas suficientes para ir más allá. Si queremos otra cosa, tenemos que crear pensamientos nuevos.

¿Cómo se crean pensamientos nuevos?

Básicamente, pensando en crear pensamientos nuevos. Aprendes a hacer una tortilla pensando en aprender a hacer una tortilla. El resto viene sólo (y lo sabes).

Sigo con mi historia. Después de preguntarme si podría llegar a vivir en aquella casa transitando por los mismos paisajes interiores por los que estaba transitando, y de entender que necesitaba crear pensamientos nuevos, llegué a un punto de bloqueo: “¿Y eso cómo se hace?” pensé.

Tras devanarme los sesos, me di cuenta de que el asunto era mucho más simple de lo que creía: Sencillamente, tenía que empezar a pensar en crear pensamientos nuevos. Crear la bola de nieve y echarla a rodar. El resto venía sólo. Y eso hice: empecé a pensar en formar nuevos pensamientos.

Mi Mundo Exterior no tardó en mostrarme que iba por el camino correcto:

Me gusta mucho correr. Siento plenitud. Y me gusta hacerlo por un monte que hay relativamente cerca de mi casa. Si no he pasado por allí 1.000 veces no he pasado ninguna. En ese lugar sólo hay árboles y un río. Pocas variaciones puede haber. Pocas semanas después de comenzar a pensar en crear pensamientos nuevos, vi algo en aquel lugar que lo cambió todo: un cisne blanco, reluciente.

Aquel día iba corriendo tan tranquilo, pensando en mis cosas y mirando el paisaje mientras escuchaba música. De repente, en el río, veo un cisne. Al principio no le di importancia: “¡anda!¡un cisne!”. Pero dos segundos después entendí qué estaba pasando. Me frené en seco y casi me caigo al suelo del shock (y no exagero). Ese cisne era el símbolo de mis nuevos pensamientos. Había pensado tanto en crear pensamientos nuevos, que en donde nunca antes nada había cambiado hubo un cambio: apareció algo sorprendente, algo que mi mente no consideraba como posible en aquel lugar: apareció algo nuevo.

cisne simbolo del cambio
Esta es una foto real del cisne

 

5 comments

  1. Hola Bobby, te veo genial y con nuevos pensamientos, yo también sueño con esa casa junto al mar, yo también estoy generando nuevos pensamientos, comprometido a pensar menos y actuar más.

    Nada ha cambiado pero como yo he cambiado todo a cambiado.

    Un abrazo desde Gran Canaria

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