Como pollos sin cabeza

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Hoy, dando un paseo con un amigo, comentábamos que a veces vamos por la Vida como pollos sin cabeza. Es decir, hacemos cosas sin saber muy bien por qué las hacemos.

Obviamente, no pasa nada si se trata de comprarnos una camiseta sin saber por qué o si hablamos de salir sin que te apetezca. Pero cuando la vida de uno entra en juego, si hay que empezar a reflexionar.

Hablábamos de que  en su empresa (Everis) hay mucha gente (mucha mucha gente) que trabaja mucho. Tanto como 16 horas al día (día tras día). No tienen fines de semana ni festivos.

Se me ocurre que el único aliciente que pueden encontrar para soportar esa situación es poder acceder a un puesto más alto en el escalafón que les permita tener más tiempo libre. Pero es que por desgracia el premio no es ese…

Trabajamos por subir, pero subir implica trabajar más, más responsabilidad y más presión. Es decir, que estás peor que ahora. Y mientras trabajas tanto te va la Vida. Tomando ese camino estamos renunciando a nuestra capacidad de experimentar emociones, de sorprendernos con cosas nuevas, de vivir cosas, al fin y al cabo.

Así no. No es la forma.  Por desgracia las empresas privadas fomentan esto y echan a perder vidas y vidas (por supuesto familias también).

Afortunadamente, veo que hay una oleada importante de jóvenes que se están dando cuenta de esto y que deciden dar pasos adelante para cambiar la situación y poner ellos sus propias reglas del juego creando sus propias empresas. Deciden hacer las cosas de otra forma y, por supuesto, obtienen resultados diferentes.

Cuando una situación no lleva a ninguna parte,  uno mismo es el único responsable de mantenerla.

2 comments

  1. Otro aliciente para trabajar de forma tan desenfrenada, es por la falta de estimulos fuera de ese lugar.

    En mi entorno, veo continuamente a personas absorbidas por su empleo, que lejos de poder o querer avanzar más en su posicion, usan el trabajo como escape a su vida familiar y/o social.

    Muchas veces, el trabajo no sirve para conseguir dinero, si no para conseguir aislamiento.

    Por ello, se me ocurre que a parte de haber “pollos sin cabeza”, hay muchos “sin corazon”…

  2. mira, yo he trabajado como senior manager en everis, y te digo que las horas extras sólo la hacen de consultores para abajo. A partir de gerente, hay una facilidad pasmosa para desaparecer durante el día para tus tareas domésticas y volver a las 21.00 de la noche para ver si hay gente trabajando en el cliente.
    el aliciente que le encuentra la gente a salir tarde es para llenar su nula vida social o liarse a sus compañeras de inferior rango. Si son tontos es su problema. Se encontrarán con 45 años calvos cuando empiecen a ganar un sueldo decente. a los mejores hábilmente se les despide antes que puedan llegar a ser competencia de sus superiores.
    Yo les recomiendo a los consultores hacerse freelance. Las consultoras tienen los días contados, ya que los clientes ya no son tan tontos como antes de pagar por un socio 2000 euros día para que se venga a tomar un café 20 minutos.

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