Aprovecha mejor tu capacidad

como mejorar el cerebro
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Es por todos sabido que aprovechamos solo una pequeña parte de la capacidad total de nuestro cerebro. De hecho, se ha cuantificado que es entorno a un 20%.

A mí esta afirmación, a bote pronto, me dice que hay un 80% que no se está aprovechando e, inevitablemente, esto es algo que me produce una sensación un poco incómoda, de hecho me revuelvo un poco en la silla al leerla, pues sugiere que puedo ser muchísimo más inteligente y no lo estoy siendo.

Me encantaría aprovechar mejor mi capacidad – y estoy seguro de que a ti también – pues con certeza que gracias a ello podría ir más allá. ¿Cómo sería mi vida si pudiese usar tan sólo un 5% más de mi capacidad cerebral? ¡Sería la bomba! ¡Definitivamente la mejor versión de mí mismo se encuentra más allá de ese escaso 20% aprovechado!

Para usar un poco más de mi cerebro puedo hacer como Bradley Cooper en la película “Sin Límites” y tomar una pastilla que me abra instantáneamente la puerta a todo ese potencial. O puedo realizar un trabajo interior que reduzca el ruido mental y abra mi percepción gradualmente, gracias a entrenar la maravillosa capacidad de la Atención.

Que yo sepa, esa pastilla de la que te hablo todavía no ha sido inventada. Y si así fuese, no creo que sea muy beneficioso tomarla, debido a sus efectos secundarios. Por lo que me temo que la vía rápida está cerrada. Sólo queda la vía del trabajo, del entrenamiento, del esfuerzo; la del poco a poco.

Puedo dar fe de que este trabajo produce resultados. A los 28 años hice ese entrenamiento del que te hablo. Mi percepción se abrió poco a poco y mi ruido mental se redujo paulatinamente. Al cabo del tiempo me sentí como si hubiese comprado un coche más potente; llegaba antes a todas partes.

El grueso de mi trabajo duró dos años y durante este tiempo estuve centrado en conocerme a mí mismo. La clave fue aprender a observar qué estaba pensando en cada momento. Así pude reducir el ruido mental. Y entonces fue cuando comencé a trabajar en ampliar mi percepción. Si la luz es muy potente a penas puedes ver nada, pero cuando la regulas a la intensidad adecuada puedes apreciar muchos más detalles. Los pensamientos “estorbo” o “absurdos” (como los llama una clienta) se fueron y entonces mi capacidad se multiplicó, pues podía dedicar mis recursos a percibir el entorno.

Mi Universo se amplió. Donde antes no podía, empecé a poder. Aprendí a escoger mis pensamientos, a cortar con los negativos y a inducir los positivos. ¡Aprendí a gobernar mi nave!

Tanto se abrió mi percepción que empecé a ver oportunidades por todas partes. Donde antes veía una persona con la que interactuaba de una forma bastante superficial, pasé a ver emociones, gestos, anhelos, estado de salud… El mundo también cambió. Comencé a ver belleza y lecciones de la vida por doquier. ¡Hasta una hormiga podía enseñarme!

Todo este trabajo y mucho más realizado posteriormente me llevó a crear un método propio de desarrollo personal basado en la observación y el autoconocimiento.

Llegados a este punto, quiero matizar la afirmación del inicio: no es que se use sólo el 20% del cerebro. Probablemente se use mucho más, aunque todavía estemos lejos del 100%. Lo que pasa es que la mayor parte del tiempo lo usamos para tonterías, con todo el respeto.

Si a lo largo del día tienes 100.000 pensamientos, 70.000 son absurdos. ¿Te imaginas cómo sería tu vida si consiguieses convertirlos en útiles? Se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo…

Voy terminando ya… Con todo esto sólo quiero transmitirte una cosa: Hay una versión mejorada de ti mismo esperando a que accedas a ella. ¿Hasta cuando le vas a hacer esperar?

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