Confía en la vida, está de tu parte.

confiar en la vida
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Pepe está pasando una mala etapa. Lleva bastante tiempo luchando contra una circunstancia que le está consumiendo y que no consigue remontar. Se siente triste, apagado, como desconectado de sí mismo.

Un día queda con María para tomar un café. Tras hablar de todo un poco, él le cuenta cómo se siente. Y ella, que siempre le ha entendido muy bien, le habla desde el corazón y le dice con todo su cariño:

Pepe, puede ser que a lo largo de tu vida te topes con etapas difíciles, temporadas que exigen lo mejor de ti y que, sin duda, te ponen a prueba. Estos periodos entrañan un gran aprendizaje y, si quieres zafarte pronto del peso que supone su dificultad, tienes que aprender la lección sí o sí. Por mucho que te empeñes, no hay forma de escapar de ella. Cuanto más miras para otro lado, más presente se hace el asunto, y con más fuerza aprieta la Vida. Aún así, tú eres terco como una mula y te resistes a enfrentarlo.

El responde: Es cierto… Todos los días me digo que a ver si se pasa ya esta etapa. Sin embargo, pasa el tiempo y permanece conmigo. Nadie la ha quitado de mi vida y yo no hago nada al respecto.

María retoma el discurso:

Un día, harto de sentir dolor por su presencia, te darás cuenta de que tienes que hacer algo Pepe, de que nadie va a hacerlo por ti y, dispuesto a aceptar las exigencias de la vida, te preguntarás: “¿Qué tengo que hacer yo para que esto pare?

En ese momento la vida te hablará con claridad. Tienes que cambiar, te dirá, y te mostrará las principales cosas que deben ser corregidas para que puedas avanzar. Y en ese momento comenzarás a darte cuenta de que, quizás, la Vida tenga razón y de que no estaría mal hacerla caso y confiar en ella.

Sí, sé que tengo que cambiar, dice Pepe, pero no sé si voy a ser capaz de hacerlo…

¡Por supuesto que podrás!, prosigue María usando un tono balsámico. Más tarde o más temprano lo harás, porque sabes que no te queda más remedio. Sé paciente. Aunque la meta parezca lejana, cada pequeño paso te acercará a ella. Algunos días sentirás que no has avanzado nada. ¡Esos serán los mejores!, pues gracias a ellos tomarás consciencia de que tienes que hacer acopio de más fuerza todavía. Y, cuando la saque de dentro de ti, te impulsará adelante como si fuese el motor de un Ferrari.

Hay lecciones que son ineludibles, si quieres seguir siendo quien eres. Sin embargo, son enseñanzas tremendamente irónicas, pues, gracias a ellas, te convertirás en alguien nuevo. Tomar la decisión de mirar para otro lado y no aprenderlas implica algo a lo que seguro que no estás dispuesto, amigo, y es a convertirte en alguien que detestas.

Cuando decides aprender, pero sólo cuando lo decides de verdad, de corazón, la vida colabora contigo y usa el Mundo para enseñarte. La lección más importante puede venir de lo más insignificante. Se vale de todos sus seres, bosques, ríos, mares y montañas para mostrarte lo que tú quieres aprender. Cada día te regalará una lección y, solo si la comprendes, recibirás otra al día siguiente. Y así sucesivamente hasta que completes tu aprendizaje y, por tanto, sobrepases esta situación.

Cuando llegue ese día, que, por supuesto, llegará, verás que todo partió de tu voluntad sincera de hacer las cosas de otra forma. La Vida te escuchó y trazó un plan de aprendizaje durante el cual te dio todo lo que necesitabas.

Cuando llegue ese día, sonreirás y te sentirás más completo, pero, sobre todo, muy agradecido.

Confía en la vida, Pepe. Está de tu parte.

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