Nadie dijo que esto fuera fácil

florecer
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Tiempo de lectura: 3 minutos

Ya me lo dijeron  hace tiempo: El crecimiento personal es bastante duro. No entendía muy bien por qué, pero, al poco de decidir convertirme en una mejor versión de mí mismo, me di cuenta de que, en muchas ocasiones, aunque estemos haciendo titánicos esfuerzos por mejorar, puede dar la sensación de que no hay avance. Uno puede llegar, incluso, a preguntarse si de verdad sirve de algo eso de ser mejor persona. Es una sensación muy frustrante.

Pero llega un día en que se produce el milagro: el cambio se manifiesta y observamos con gran orgullo y alegría nuestra creación. Hemos llegado y la vida cobra sentido.

Paciencia

Si plantas una semilla, rápido te darás cuenta que ésta no crece de forma instantánea, como pasaba en los dibujos animados. Tienes regar la tierra durante meses para que comience a florecer la planta. Un trabajo de mucha paciencia.

Pero eso no significa que, desde ese día en que sepultas en la tierra el germen, este se mantiene totalmente inactivo. En el interior de la semilla se están produciendo cambios, fundamentalmente a un nivel microscópico. Hablo de cambios en la célula. Se está preparando para crecer. Pero tú ni te enteras. Riegas y riegas pero allí no pasa nada. Piensas en abandonar, pero sigues. Por si acaso.

De repente un día, asoma en la tierra un puntito verde. Es la primera rama. A su ritmo, va creciendo muy poco a poco hasta conformar una planta en sí misma. Sigue creciendo más y más, hasta convertirse en un árbol de tronco robusto.

La Naturaleza siempre nos da ejemplos en los que fijarnos. Piensa en una secuoya. Las secuoyas son los árboles más grandes del planeta. Pueden alcanzar hasta 100m de altura.

secuoya

Semejante bicharraco surge a partir de una semilla de 3-4 milímetros. Es decir, algo más pequeño que la uña de tu dedo meñique genera un palo de 100 metros de altura.

La secuoya no se convierte en árbol gigante de la noche a la mañana. Tarda unos 200 años en alcanzar su madurez.

Y tú ahí pensando que la Naturaleza te había dado el poder de crear de forma instantánea…

Sea como fuere, la semilla se acaba convirtiendo en árbol. El proceso siempre se completa. Pero tiene que haber un catalizador, una energía que alimente el proceso de desarrollo del germen.

En tu caso, cada segundo que dedicas a tu crecimiento personal estás poniendo energía en un depósito del que va alimentándose tu Flor Interior para desarrollarse. Si no aportas al depósito, llega un momento en el que la Flor deja de crecer. No tiene alimento.

Gracias a todos esos aportes que haces día tras día, en muchos casos a ciegas y sin fe, un día la Flor brota. Y brota sólo cuando ha completado totalmente su proceso de desarrollo. Nunca antes.  Ese día, al admirar tu Flor te sentirás orgulloso de ti mismo por tanto trabajo interior.

Cada esfuerzo que haces por mejorar cuenta. Pero cada vez que no la haces retrasas tu florecimiento.

Cada vez que vas en contra de tus tendencias automáticas, estás aportando energía al desarrollo de tu Flor Interior. Igual que cada vez que enfrentas un miedo o cada vez que te buscas a ti mismo.

Cada vez que deseas mejorar, estás alimentando el fuego de la Vida de tu Flor Interior.

Cada vez que te “cazas” siendo como no quieres ser, tienes la oportunidad de crecer, de alimentar un poco más a esa Flor que está creándose. Pero depende de ti, de nadie más. Si decides no alimentarla, nadie vendrá a hacerlo por ti.

Todo esfuerzo consciente por crecer siempre sirve de algo. Pero has de ser paciente para ver los resultados. La Naturaleza no produce nada instantáneamente. Todo lo crea de manera gradual. ¿Por qué iba a hacer lo contrario contigo?

Para vivir en tus propias carnes serranas cómo funciona este proceso, te propongo un ejercicio: Compra una semilla, un poco de tierra, una maceta y un tiesto. Planta la semilla en la tierra y riégala todos los días. Sé paciente. El día que surja el brote de la tierra, te aseguro que no se te olvidará nunca.

6 comments

  1. Hola Bobby tus palabras me hacen recordar cuando entro en mi vida el gusanillo por la autoayuda, por el desarrollo personal, por mejorar cada día.

    Han pasado ya muchos años desde que leía a Wayne Dyer, cuando esa semilla se instalaba en mi corazón y es ahora cuando de repente detrás de ese muro de miedos encuentro mi secuoya, había crecido en silencio, con calma, para ahora ofrecer sombra y cobijo, para mostrar que si se puede, que hay que perseguir los sueños y materializarlos.

    Te deseo un gran año 2015 lleno de sueños cumplidos

  2. Hola Boby te felicito y agradezco tus comentario en cuanto al crecimiento personal, en estos momentos estoy en esos procesos con mi maestro chaman espiritual pero mi familia para nada esos temas me alegra escuchar unas palabras de animo así sea de lejos, bendiciones.

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