Para recibir, primero tienes que dar

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Suena un poco a coña el asunto, pero es una máxima como la copa de un pino: Para recibir cosas de la gente, primero tienes que dar.

Si te paras a pensarlo, todos funcionamos así de manera inconsciente. No damos nada de nosotros si no vemos que el otro no lo hace. No hablamos de temas personales con una persona que no conocemos mucho hasta que ella no da el primer paso; solemos devolver favores más que hacerlos de primeras, etc. Por nuestra desconfianza, no damos pasos hasta que el otro no los da.

Esto es algo que un emprendedor, y cualquier persona que quiera conseguir algo en la vida, tiene que tener tatuado en una parte muy visible de su cuerpo: para recibir, primero tienes que dar.

Alguno dirá: “es que yo un día dí y nadie me devolvió nada”. Sí. Puede pasar. Yo no he dicho que si das recibes. Yo he dicho: para recibir, primero tienes que dar. Eso quiere decir que puede que si das recibas, pero que seguro que si no das no recibes.

No puedes esperar que un contacto que acabas de hacer te tienda la mano. Debes ser tú quien lo haga primero. Así te deberá algo. Y puede saldar su deuda o no, pero tienes más posibilidades de recibir algo de él desde esa posición de deuda que desde una posición en la que no te debe nada. Y si no es esa persona quien salda su deuda, ya será otro quien lo haga en su lugar. El balance, al final, siempre es neutro.

Yo lo veo como un flujo que no hay que obstruir. Si recibes y no das, entonces entra más de lo que sale. Flujo obstruido. Idem al contrario.

Si estás en una situación en la que ni entra ni sale, es que no existe flujo. Entonces hay que crearlo (ya sabes, mismas acciones, generan los mismo resultados): Da y estarás favoreciendo que la energía se mueva.

En relación al dinero, siguiendo en esta misma línea, he leído que uno tiene que dar un 10% de lo que gana para no obstruir el flujo.

Ya me contáis qué tal os va dando.

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2 comments

  1. Practica la ley de dar:

    Si quieres felicidad, dale felicidad a otros; si quieres Amor, aprende a amar a los demás; si quieres atención y apreciación, aprende a dar atención y apreciación; si quieres abundancia material, ayuda a otros a tener abundancia. De hecho, la manera más fácil de obtener lo que quieres es ayudando a otros a obtener lo que quieren.”

    Las formas más poderosas de dar no son materiales. Los regalos de cuidado, atención, afecto, apreciación y amor son algunos de los más preciosos regalos que se pueden dar, y no cuesta nada.

    Obviamente si queremos crear felicidad en nuestras vidas, debemos aprender a sembrar las semillas de felicidad.

    De hecho, cualquier cosa que es de valor en la vida solamente se multiplica cuando se da.

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