Ejercicio de crecimiento personal Número #12

renunciar a quejarse
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Dicen que para vencer la Batalla Interior que el Mago libra constantemente, éste ha de desarrollar una serie de virtudes. Para ello es fundamental un gran compromiso con su propio trabajo interior, de forma constante e implacable. Este trabajo interior tiene como objetivo pulir las aristas de su propio diamante; es decir, ir corrigiendo sus tendencias a hacer cosas que le alejan de la Cámara Secreta de su Corazón.

Los ejercicios que propongo cada semana van enfocados en esta dirección, pero sobre todo la serie de ejercicios que propondré a partir de esta semana. Su objetivo es renunciar a la tentación de hacer aquellas cosas que, de una u otra manera, nos sacan del camino que nos lleva a esa Cámara Secreta.

Si uno se compromete con su Trabajo Interior y se mete en el fango, sí o sí conseguirá resultados.

EJERCICIO #12: RENUNCIA A LA TENTACIÓN DE QUEJARTE

Durante los próximos 7 días, siempre que puedas, renuncia a la tentación de quejarte.

Simplemente, no te quejes. No hay más.

Si te quejas, fallas. Si no te quejas, lo haces bien.

Quejarse genera, en quien lo hace, unas energías un poco bajas. Si te quejas una vez, no pasa nada. Pero si lo haces de forma constante, te vas cargando con un saco pesado de energías negativas y, por tanto, no puedes funcionar bien. Es algo así como echar vino tinto sobre un vaso de agua pura e inmaculada: si cae una gotita, el agua no se ve tan pura pero sigue pareciendo agua y podría, incluso, beberse. Si echamos muchas gotas, aquello se vuelve de un color rosáceo mate que no invita en absoluto a beber.

– Ya, pero es que yo no puedo evitar quejarme cuando mi jefe hace las cosas mal. Estoy seguro de que si las hiciese como yo digo, todo iría mejor.-

Ok. Te entiendo. Pero si te quejas, estás echando vino tinto a tu vaso de agua. Si no te quejas, no. A veces es difícil vencer la tentación, pero es ahí donde se demuestra el compromiso con el crecimiento personal: siendo fuerte y dominando a tu propia máquina para que haga lo que tú quieres hacer.

Si quieres, para que el ejercicio tenga un mayor calado, te recomiendo que, el día que empieces a hacerlo, llenes un vaso con agua. Cada vez que te quejes, apúntalo. Cuando llegues a casa, échale al vaso una gotita de vino tinto o de cualquier otro líquido oscuro (café, coca cola, etc) por cada vez que te hayas quejado. Al final de la semana, observa el vaso y pregúntate si te apetece beberte el contenido.

Ya sabes: Cada vez que te sorprendas a ti mismo/a con ganas de quejarte, simplemente no lo hagas. 

Ánimo.

¡Un abrazo y buena semana!

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