El poder de la rutina

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Tiempo de lectura: 2 minutos

Todos tenemos una rutina. Hasta el que viaja dando la vuelta al mundo. Es bueno para mantener el orden.

De hecho, el cerebro tiende a crearla para ahorrar energía. La rutina nos ayuda a gastar menos energía en las cosas que repetimos día tras día, convirtiendo la mayoría de nuestras acciones en maniobras automáticas.

La cosa es que nunca nos planteamos si esta rutina será buena o mala para lo que queremos ser. Nos dejamos absorber por su fuerza sin saber muy bien a donde nos llevará.

Lo normal es que durante un año tus días sean bastante iguales. Hay casos en los que el periodo se extiende más y durante 5 años o más la vida es igual, pero vamos a coger el caso más común: un año. Durante ese periodo repites las mismas acciones. Un día tras otro. Y otra vez vuelta a empezar. Hacemos siempre lo mismo y de la misma forma. Pero como estamos tan “automáticos” se nos olvida que nuestra rutina es como una gota de agua que cae todos los días en el mismo sitio: acaba haciendo un agujero. – No subestimes el poder de tu rutina.- Me decían…

Supón que todos los días del próximo año riegas una planta. No se te olvida ni uno. O bueno, vamos a ser flexibles: se te olvida durante 30 días al año. Exactamente dentro de 12 meses tendrás un cacho de planta que no te lo creerás ni tú. ¿Pero qué tipo de planta será? ¿Un precioso bonsai al que admirar? ¿o un rastrojo que te impide el paso?  Ojo con los elementos que componen tu rutina: regarás todos los días, pero el resultado dependerá de la tierra que sobre la que eches el agua.

Dependiendo de las tareas que hagamos día a día y de cómo nos sintamos con ellas, así obtendremos resultados pasado el tiempo. Por ejemplo, una persona que no sale de casa durante un año, al final de ese periodo es muy probable que no tenga amigos. Una persona que trabaja todos los días hasta las 12 de la noche, dentro un año, tendrá unas relaciones sociales bastante deficientes. Piensa en una persona rodeada de gente que le roba energía día tras día. Al cabo de un año estará seco como las cañerías de la pirámide de Keops. Y si eres esa persona que todos los días se siente triste con las cosas que hace, al cabo de un año estarás deprimido.

El tipo de persona en que te conviertes

La palabra rutina tiene la misma raíz que la palabra ruta. Nuestra rutina sería algo así como nuestra hoja de ruta. Pero ¿hoja de ruta para llegar a dónde?

No se trata de cómo será tu vida gracias a tu rutina. Se trata de qué tipo de persona serás gracias a ella: ese pequeño cambio que un día introduces por comodidad y que parece que no importa, repetido 365 veces te habrá cambiado como persona. Y volver atrás no será fácil.

Si no tienes tiempo para tus sueños, dentro de un año no los habrás cumplido y no te sentirás orgulloso de ti mismo, que es lo que en el fondo buscas.

Si tu rutina incluye un compromiso con hacer lo que dice tu corazón, ¿qué tipo de persona serás en un año?

Pues eso.

Nuestra rutina tiene un poder mucho mayor del que pensamos. Por eso conviene revisar qué tipo de semillas sembramos cada día.

Una rutina equilibrada da como resultado personas equilibradas.

¿Cómo es tu rutina? ¿A dónde te lleva? ¿Qué tipo de persona vas a ser dentro de un año si la mantienes? ¿Cómo de cerca estarás de tus sueños?

Si quieres seguir profundizando en tu rutina y en su efecto sobre tu vida te invito a que hagas el ejercicio de crecimiento personal número #10. Te ayudará a desenmarañar el entramado de los efectos que tiene sobre tu vida.

***

Cuando sientes que tu vida es rutinaria y aburrida tienes ante ti un muestra muy clara de que no te gusta la persona que vas a ser dentro de un año si sigues haciendo lo mismo. En ese momento necesitarás un cambio.

 

Foto: “Seljalandsfoss, Iceland”. Roland Gerth, Islandia

3 comments

  1. A modo de anécdota te dejo la siguiente experiencia.
    Hace unos 6 años y medio yo tenía un montón de gente a mi alrededor y otro trabajo. Casi todos mis días eran iguales en el trabajo, en la vida familiar, hasta con los amigos. Un día un amigo con el que hacía tiempo que no hablaba me preguntó que era de mi vida, y le dije ” mi vida? igual que siempre, aquí no cambia nada”. 6 Meses después de eso mi vida daba un giro de 360º. Una grave enfermedad de mi madre, me hizo cambiar cada segundo de mi vida, dejé de tener una “rutina” y pasar a no saber que ocurriría al día siguiente. Si antes tenía un aburrimiento desmedido en mi vida, pasé a tener un estrés que no me dejaba ni comer. En 6 meses mas, mi vida tal y como la conocía hasta ese momento dejó de ser así. Perdí 2 de los elementos importantes en mi vida hasta ese momento. Lo que más quería en el mundo era volver a tener una rutina. Una hora para levantarme, un trabajo al que acudir, y una hora para acostarme. Una rutina que me llevase a un objetivo. Desde ese momento hasta el día de hoy, todas mis rutinas me han llevado a conseguir objetivos. Pero realmente creo que antes de esos 6 años he regado una planta que se acabó convirtiendo en un rastrojo que me impedía el paso.
    Me ha gustado un montón el artículo.
    Un saludo.

    1. Pues ya siento que haya pasado eso María… Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo. A mi me ha gustado mucho tu anécdota a pesar de que implique cosas tristes.

      Un beso muy fuerte y gracias por leer mi blog.

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