Emociones positivas para un organismo sano

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Está claro que cuánto más felices nos sentimos más sano está nuestro organismo. Todos lo hemos experimentado, hasta el punto de que, cuando estamos de vacaciones, parecen desaparecer las molestias que nos aquejan durante todo el año.

Sin embargo, los expertos coinciden en que no hay muchas investigaciones científicas que hayan confirmado esta hipótesis lanzada por la sabiduría popular. Por ello, un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, ha querido indagar en el asunto y se ha lanzado a realizar un estudio que arroja conclusiones muy interesantes.

Los investigadores empezaron reclutando a un grupo de unas 100 personas y les preguntaron sobre las emociones que habían experimentado a lo largo del mes anterior. El abanico de respuestas fue muy amplio, variando desde la ira hasta la alegría y el orgullo, pasando por el temor y el gozo. En función de este dato, observaron que podían clasificar a las personas en tres grupos:

  • Los que se sentían bien
  • Los que se sentían mal
  • Los que tuvieron un balance de emociones neutro a lo largo del mes (tantas positivas como negativas)

Además de preguntarles por sus emociones, los investigadores tomaron muestras de saliva de todos los participantes en el estudio. Buscaban determinar la concentración de interleucina-6 (IL-6), que es una molécula que entra en juego en los procesos inflamatorios que tienen lugar en el cuerpo humano.

Determinaron que cuantas más emociones positivas sentía la persona, menor era la concentración de la interleucina-6 en su organismo. Es decir, que sentir emociones positivas ayuda a reducir los procesos inflamatorios de “origen desconocido” que se producen en el cuerpo humano. Parece ser que el hecho de sentir emociones positivas hace que el organismo se mantenga en un estado de equilibrio, sin alteraciones.

Tras la realización del estudio, Jennifer Stellar, la directora del mismo, apuntó: “Sabemos que las emociones positivas son importantes para el bienestar mental, pero nuestros hallazgos sugieren que también favorecen al organismo”.

Lo que esto quiere decir, por ejemplo, es que si estás quemado en el trabajo, es normal que te duela la espalda. Si estás atravesando alguna dificultad en tu pareja, es lógico que tengas dolor de garganta. Si estás sintiendo miedo ante un cambio, tiene sentido que tengas problemas de estómago. Y así un largo etcétera de ejemplos. En definitiva, si el doctor te diagnostica cualquier “-itis” (faringitis, gastritis, laringitis, etc.), revisa la calidad de tus emociones, ya que éstas pueden estar teniendo bastante culpa.

Hacia emociones más positivas

Un cambio de actitud puede hacer que te sientas mejor dentro de ese traje de buzo que es tu cuerpo. A veces resulta difícil salir del círculo de emociones negativas, pues parece que es la vida la culpable de que nos sintamos mal. Sin embargo, podemos llenar nuestro día a día con emociones positivas realizando pequeñas acciones que nos hagan sentir bien.

En un artículo que escribí hace varias semanas, hablaba justamente de esto. Visitar lugares que te gustan, relacionarte con personas con las que te sientes a gusto, realizar esas actividades que te aportan bienestar son cosas que aumentan sustancialmente tu colección de emociones positivas. Salir a tomarte una cerveza con los amigos, hacer deporte, ver una peli, dar un paseo por la naturaleza, bailar flamenco, hacer petit pua, pintar soldaditos de plomo o hacer cualquier cosa que te guste favorece tu salud y bienestar físico.

La responsabilidad de que el balance de tus emociones sea positivo es única y exclusivamente tuya. Las circunstancias pueden ponértelo difícil y está claro que eso generará en ti ira, tristeza, rabia y una larga lista de emociones negativas. Pero también es claro que está en tu mano compensarlas con emociones positivas. Hazlo, tu salud te lo agradecerá.

Foto:”Young woman in water”. José Peláez; Fuente: Emotion. Vol.15. Nº2

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