La Magia de la Intención

El poder de la mente
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Querida amiga o amigo, estás de suerte. Me complace comunicarte que cuentas con una potente herramienta para crear bienestar en ti mismo y a tu alrededor. Se llama Intención y venía de serie con tu cerebro. Es la parte de ti capaz de pensar de manera enfocada con el objetivo de realizar una acción determinada. En las últimas décadas se han realizado una serie extraordinaria de experimentos que evidencian que el tener ciertos pensamientos dirigidos a un fin puede afectar a nuestro propio cuerpo, a los objetos inanimados y prácticamente a toda la materia viva desde los organismos unicelulares hasta los seres humanos. Vamos que cuentas con una varita mágica capaz de producir una energía lo suficientemente potente como para alterar la realidad física. Enhorabuena, en serio. Ya me gustaría a mi tener eso…

Muchos científicos se han afanado y se afanan en buscar evidencias de el poder de la varita mágica de la Intención. Y las han encontrado. Sin embargo, siento decirte que todavía no se sabe muy bien cuál es el mecanismo mediante el cual un pensamiento puede afectar la realidad física. A lo largo de este artículo te hablaré de algunas evidencias.

Empezaré por un estudio realizado en la Universidad de Leningrado. Los investigadores, usando un electroencefalograma, hicieron una serie de mediciones sobre la energía que producía una persona en diferentes situaciones. En reposo, la energía medida era de entre 10 y 15 milivoltios. O sea, muy bajita. Sin embargo, en actividades que requieren una atención enfocada, como en la meditación, la energía aumentó hasta los 3 voltios. Es decir, bastante. Hicieron medidas, además, durante procesos de sanación. Un sanador en acción podía llegar a producir saltos de voltaje que podían llegar a 190 voltios. ¿Que si eso es mucho? ¡Mete los dedos en el enchufe y compruébalo tú mismo!.

Esto de los sanadores dejó un poco en shock a los investigadores de medio mundo. Tanto fue así que un tipo llamado William Tiller se animó a hacer un experimento con el que buscaba hechos palpables con los que corroborar la Magia de la Intención en el caso particular de los sanadores. Este tipo tenía una intención clara y encontró lo que buscaba. Para medir la energía producida por los sanadores, el Señor Tiller construyó un equipo que descargaba gas continuamente, registrando el número de electrones que fluía a través del instrumento con cada descarga. Utilizó voluntarios que colocaban sus manos a unos quince centímetros del aparato, mientras mantenían simultáneamente la intención de incrementar el número de electrones de cada descarga. Descubrió que, durante el tiempo en que los participantes mantuvieran su intención, el número de pulsos registrados aumentó considerablemente y se mantuvo así por unos cinco minutos.  De esta manera demostró que los pensamientos producen energía física, comprobable aún a distancias remotas.

Los pensamientos son campos electromagnéticos

Cada vez que pensamos, emitimos un campo electromagnético al exterior. Mira, piensa algo, a ser posible, positivo. En lo que quieras.

Ala, ya está pululando por el ambiente.

Somos como una de esas antenas de telefonía móvil que adornan los techos de los edificios de las ciudades. Constantemente estamos emitiendo datos.

Un campo electromagnético se produce, entre otras cosas, a partir de la electricidad. Cada vez que piensas en algo, se produce electricidad en tu cerebro. Eso no me lo negarás. Toda esa corriente sale al exterior en forma de campo electromagnético, portando consigo una información: la del pensamiento que la ha generado. Es el mismo proceso mediante el cual una antena emite ondas de radio que después puedes escuchar en forma de música cuando vas el coche.

Los campos electromagnéticos tienen la capacidad de transportar información. De hecho, son el medio más eficiente de transporte de información conocido en la naturaleza. Son más eficientes, incluso, que las hormonas y los neurotransmisores. Ese campo que has enviado al exterior cuando has pensado en algo, porta el contenido de tu pensamiento y, además, lleva información de una serie de variables adicionales que complementan y enriquecen el significado de tu pensamiento: la intención positiva o negativa del pensamiento, los sentimientos que tuviste al emitirlo, tus miedos, tus expectativas, etc. Todo eso va ahí, al ambiente. Y otras antenas lo perciben, aunque tú no quieras que lo hagan.

El Doctor Masaru Emoto, recientemente fallecido, comprobó el efecto que tenía el campo electromagnético asociado a un pensamiento sobre una molécula de agua. La estructura de ésta variaba en función del contenido del campo. Lo curioso del asunto es que, cuanto más positiva era la intención, más bonita era la molécula del agua y cuanto más negativa o destructiva, la molécula se volvía más fea e irreconocible. Puedes ver algunas imágenes de los experimentos del Doctor Emoto aquí.

Emitir es importante, aunque la fuerza con la que se hace es determinante. Un campo electromagnético depende de su potencia para hacerse más perceptible. Inclusive, atendiendo al principio de interferencia, si su frecuencia es la adecuada puede llegar a anular a otros campos con los que esté compartiendo el espectro. Es lo que pasa cuando vas en el coche escuchando tu canción favorita a través de la radio y, de repente, aparecen las noticias. La potencia de la señal de las noticias fue más fuerte que la de tu canción favorita. En términos prácticos, cuanto más fuerte e intensa sea tu intención, mayor efecto producirá en tu entorno y, por tanto, en tu vida.

Organismos conectados

Existen evidencias de un flujo bidireccional constante de información entre todos los seres vivientes. Es si todos los seres estuviésemos en una comunicación perpetua que explicaría el mecanismo mediante el cual los pensamientos tienen un efecto físico. Cleve Backster, un especialista en interrogatorios de la CIA, tenía un hobby: conectar las plantas a un polígrafo. El tío no tenía suficiente con los delincuentes y en casa seguía con las plantas. Hay que ver… Sea como fuere, gracias a su peculiar afición, este tipo propuso que las plantas son afectadas por la intención de los humanos.

En uno de sus experimentos, Backster, fijó dos sensores de un detector de mentiras a una hoja de una planta, concretamente a una Dracaena. Buscaba provocar en la planta un sentimiento de alarma, así que se le ocurrió coger una cerilla y quemar las hojas; en el momento que tuvo ese pensamiento se produjo un trazo largo en el polígrafo que se elevó hacia la parte más alta del papel de registro. ¡Parecía que la planta había leído sus pensamientos!

En otro experimento utilizó camarones vivos que se sumergían en agua caliente, mientras se registraba el efecto producido por este hecho en tres plantas conectadas a tres polígrafos. Cada planta estaba colocada en una habitación diferente de su laboratorio. Cuando los camarones vivos se echaban al agua hirviendo, los polígrafos registraron cambios significativos. Este simple experimento demostró que si las plantas registraban la muerte de un organismo viviente situado en otra habitación, todas las formas de vida están en contacto armónico recíproco. Es decir, los seres sensibles deben estar registrando y enviando información telepática en ambos sentidos continuamente, particularmente en los momentos cuando la vida está amenazada. En esta misma línea, comprobó que las plantas, conectadas al polígrafo, mostraban evidencias de una reacción a los cambios emocionales humanos, especialmente a las amenazas y otras formas de intención negativa.

El momento y lugar adecuados para que la intención sea más efectiva.

En otra línea de investigación hubo algunos estudios que determinaron que la mayor efectividad de la intención dependía de los campos magnéticos de la tierra, afectados, en gran medida, por la actividad de las tormentas solares. Las actividades geomagnéticas ejercen una fuerte influencia en el funcionamiento cerebral, hasta el punto de producir alteraciones en el balance entre diversas partes del cerebro. Algunos científicos han llegado a la conclusión de que las percepciones extrasensoriales y otras habilidades psíquicas como la telepatía predominan cuando la tierra está en calma. Lo contrario ocurre con el poder de la intención, que aumenta cuando la energía terrestre está agitada. Por ejemplo, en estos días en los que el mundo está revuelto por los terremotos de Nepal, enviar una intención positiva a los afectados es mucho más poderoso que hacerlo en otro momento.

Así como el tiempo adecuado es importante para producir un efecto mediante el pensamiento enfocado, el lugar desde donde se envían esos pensamientos es fundamental para obtener el resultado deseado. William Tiller, el que hizo el experimento con el equipo que emitía gas, hizo otro interesante ensayo con el que demostró que emitir de manera sostenida una determinada intención desde un mismo lugar físico producía en dicho emplazamiento unas condiciones propicias para la materialización del pensamiento emitido.  La energía de la intención parecía “cargar” el medio ambiente. A nivel cuántico, las partículas se ordenaban de tal forma que se diesen las condiciones propicias para que se materializase dicha intención. Según los experimentos de Tiller, tener una intención en un sitio particular aumenta los efectos con el correr del tiempo, como si estuviéramos en presencia de una zona de energía con una extraordinaria habilidad para autoorganizarse. Dichos ensayos demuestran también que la energía del pensamiento puede alterar el medio ambiente. El proceso de la intención parece continuar perpetuando y aún intensificando su “carga”; de allí la importancia de establecer una habitación o espacio particular para enviar una intención determinada.

Pensamientos ecológicos y buenas intenciones.

A tener de lo expuesto en este artículo, podemos mejorar nuestra salud y desempeño en cada aspecto de nuestras vidas mediante el uso consciente de la Intención. Cada ser humano tiene un elevado nivel de responsabilidad cuando genera sus pensamientos. De forma constante enviamos información al medio ambiente en forma de ideas. Dependiendo de su intención, afectará positiva o negativamente al entorno en el que vivimos. Sería deseable que te preguntases hasta que punto los pensamientos que tienes a lo largo del día son “ecológicos” con tu entorno cercano: hogar, familia, compañeros de trabajo, etc.

¿Qué es lo que estás vertiendo al exterior? ¿Cómo ayudan tus pensamientos a que el mundo sea un lugar mejor donde vivir?

El ser humano tiene que trabajarse a sí mismo para poder actuar sobre lo que emite al exterior con cada pensamiento. Todos tenemos la capacidad de hacerlo. No obstante, el coaching puede resultar una herramienta muy útil en este proceso, pues ayuda, entre otras cosas, a tomar consciencia de la carga de información que va asociada a cada uno de nuestros pensamientos. 

Foto:  Matei Apostolescu Brain Color Imagination

Fuente: Evidencias sobre el poder de la intención. Ernesto Bonilla.

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6 comments

  1. A temporadas me leo el libro de “El secreto ” de Rhonda Byrne, recomendado por un amigo. Desde que me lo ha recomendado esa “ley de la atracción” parece estar presente en todo en mi vida. Muy interesante el tema.

    1. Hola María,

      Gracias por el comentario. La física cuántica explica los fundamentos de la famosa “ley de la atracción”. Parece ser que no es una entelequia mental sino una realidad física.

      Un abrazo muy fuerte!

  2. Hola Boby. Nunca suelo dejarte comentarios de los artículos que publicas, pero sí quiero que sepas que los leo todos con mucho interés y siempre me dejan un ratito pensando.
    Besos.
    Manoli

  3. Es excelente yo tengo dos situaciones recientes que se volvieron realidad y al leer este articulo estoy definitivamente convencido que es VERDAD

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