La Paradoja de la Mente

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Me fascina la mente humana.

Me encanta investigar sobre ella; comportamientos, patrones de pensamiento, reacciones ante situaciones imprevistas, …

Ya son unos cuantos años observando la mía y la de los demás. Y eso, quiera o no, hace que genere conclusiones y que aprecie las incongruencias de la “máquina perfecta”.

Una de las mayores incongruencias que he observado en estos años es la paradoja que se produce cuando deseamos alcanzar algo.

Imagínate: te enfocas en dejar de lado todos los malos hábitos que sabes que te perjudican.

Sabes que lo tienes que hacer y te mentalizas de ello.

Te lo repites a ti mismo y terminas por creértelo.

Voy a cambiar,- te dices empoderado.

Y ese “empoderamiento” te dura literalmente dos días. Al tercero vuelves al mismo punto de siempre.

Y acabas frustrado, asumiendo que todo seguirá igual siempre.

Te suena, ¿verdad?

Déjame que te diga que  existe una salida: entrenar tu mente y zafarte de la paradoja de la mente, de la ilusión de que las cosas cambian solas.

Verás, supongo que ya lo sabrás: la mente es como un perro con costumbres. Tiende a ir siempre a los mismos lugares, a hacer las mismas cosas, a cumplir con sus rituales.

En todos nosotros existe una tendencia de pensamiento de base. Y, aunque en cada caso es diferente, ésta es la responsable de las circunstancias en las que vivimos.

Pensar como piensas te ha traído hasta dónde estás ahora.

Tu mente, que es como un perro de costumbres, frecuenta día tras día los mismos escenarios. Y lo hace deliberadamente, pues está programada para hacerlo.

Es un mero mecanismo de supervivencia, evolución en estado puro. Desde tiempos inmemoriales hemos tenido vidas que han variado poco: cazar siempre lo mismo in en los mismos entornos, comer, dormir y al día siguiente lo mismo. Nos hemos adaptado a esa situación generando una tendencia de pensamiento que nos dirige día tras día.

Esto nos pasa a todos.

Y la paradoja es que pretendemos cambiar las circunstancias de nuestra vida manteniendo la tendencia de pensamiento que nos ha traído hasta ella.

Es bastante absurdo.¿No crees?

Párate a pensarlo unos segundos.

¿Quieres dejar de tomar café por las mañanas pero llevas haciéndolo recuerentemente durante más de 20 años? ¿Crees que vas a dejar de hacerlo pensando en ello solo unas cuantas veces?

Eres como un transatlántico de 10 pisos queriendo variar el rumbo… no puedes girar tan fácilmente.

Para cambiar necesitas entrenar a la mente, hacer músculo para levantar un elevado peso.

Es así como se resuelve la paradoja.

Dejar de tomar café de la noche a la mañana es el equivalente a levantar una pesa de 30 kilos con un solo brazo 8 veces. Si nunca has ido al gimnasio, por mucho que te empoderes, no vas a levantarlo. Con la motivación a tope, podrás levantarlo una vez o dos a lo sumo.

Necesitas entrenar para levantar el peso. Necesitas entrenar para pensar cómo quieres pensar, porque, al fin y al cabo, todo cambio se basa en un pensamiento diferente.

 

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