Lección de un bonsái

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Tiempo de lectura: 2 minutos.

Tengo un bonsái desde hace 3 años. Es el que más me ha durado de todos los que he tenido.

Durante estos 3 años, a penas ha crecido. Le he buscado diferentes ubicaciones para que pudiese desarrollarse mejor – siempre teniendo en cuenta las cosas que aprendí con otros bonsáis que tuve y que murieron-. Pero nada… él a su ritmo. En estos 3 años habrán brotado, como mucho, 25 hojas.

Bien es cierto que no ha perdido muchas, por lo que el balance es positivo.

Hace unos meses cambié de casa y eso le sentó un poco mejor. Salieron algunos brotes nuevos, pero volvieron a quedarse estancados. Como pasó muchas otras veces en el pasado.

Con la llegada del verano, he tenido que cambiarle de ubicación. El arbolito se encuentra en una de las habitaciones donde paso más tiempo. Para que no haga mucho calor, evito que entre la luz del sol cuando está pegando de lleno en la ventana. Por lo tanto, el cambio era necesario si no quería que “bon” (así le llamo) muriese por la falta de luz.

Me sentía con un poco de miedo con el cambio, ya que otros bonsáis que tuve murieron por recibir la luz directa del sol de verano. Se achicharraron, vaya.

Pero el resultado ha sido distinto esta vez. Gracias a ese cambio, los brotes que tantas veces han amagado, ahora están creciendo. Durante 2 semanas mi bonsái ha crecido más que durante 3 años.

Bonsai brotando

Siempre ha sido un árbol muy bonito, con buena Energía, pero yo sabía que no era ni la décima parte de lo que podía llegar a ser. Probé de todo para sacar lo más bonito de él, pero no salió hasta que se dieron las circunstancias adecuadas para su desarrollo. Probablemente, si no le hubiese cuidado como lo he hecho hasta ahora, no habría llegado hasta este momento. Su momento.

8 ubicaciones diferentes en 3 años y ni una le valió. Las circunstancias me obligaron a moverle de sitio y pudo sacar lo mejor de sí. Era un sitio donde otros murieron, pero ahí, él puede brillar.

Lo mismo pasa con las personas. Podemos pasar por 10 sitios diferentes, pensando que es lo mejor para nosotros. Abonamos y cuidamos la tierra que nos alimenta y, sencillamente, no pasa nada. Crecemos, sí, pero imperceptiblemente. De repente un día, las circunstancias cambian por obligación y comenzamos a brotar, a sacar lo mejor de nosotros a una velocidad pasmosaBonsai Bonito

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