Madurar o envejecer

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A todos, en la vida nos pasan cosas buenas y cosas no tan buenas. Como siempre, todo depende desde el prisma desde el que lo miremos. Hay hechos que cambian su color de gris a dorado por el simple hecho de mirarlos con un enfoque más positivo. Son la gran mayoría. Pero hay otros acontecimientos a los que no somos capaces de cambiarles el color. Nos cuesta más. En esto no hay un patrón claro. Cada uno tienes los suyos. Situaciones laborales, dificultades de pareja, problemas de salud, elecciones difíciles, etc. Sea como fuere, esas coyunturas de la vida nos dejan “doblados”, para el arrastre, para hacer churros, para reciclarnos, pá choped… “Una etapa dura”, solemos decirnos.

Lo que está claro es que, esos sucesos, nos ponen en una situación límite, en la que todo se reduce a una simple decisión: ¿Maduro o envejezco con esto?

Sea lo que sea lo que te haya pasado, está en tu mano escoger si quieres aprovecharlo para ser una mejor versión de ti mismo o si quieres que convertirlo en una carga que te va a estar restando energía por el resto de tus días. Puedes madurar o puedes envejecer.

Las consecuencias de una u otra elección las conoces. Una te hace brillar, la otra te da arrugas. Una te aporta felicidad, la otra te hace tener un gesto torcido todo el día. Con una atraes oportunidades, con la otra atraes más desgracias. Con una evolucionas, con la otra te anquilosas.

Madurar

Resumen

Ante cualquier hecho dificultoso que acontezca en nuestra vida tenemos la posibilidad de escoger entre madurar o envejecer.

Tres palabras clave: Madurar, Envejecer, Escoger.

Escoge.

Un abrazo

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