Oportunidades

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Un día, un joven angustiado porque veía que la vida se estaba pasando y que no le encontraba un sentido, le preguntó a Dios: “Dios, ¿para qué estoy aquí?¿cómo puedo dirigirme hacia “mi lugar”, sea el que sea? ¿Qué tengo que hacer para sentirme pleno, para sentir que fluyo conmigo mismo y con la Vida?

Le respondió lo siguiente:

Vivir sin sentir que fluyes, no tiene sentido. La falta de autoconfianza no es una cosa que yo te imponga, sino algo tuyo, de tu mente. Yo quiero que tú lo hagas, pero no tú no quieres hacerlo.

Has asumido un tipo de vida, por elección propia.No ha sido porque yo te haya obligado a ello.

El camino escogido es responsabilidad de cada cual. Puedes pasar la vida haciendo algo diferente a lo que a mi me gustaría que hicieses. Y no pasa nada. Yo sigo aquí esperando a que te fijes en mí. Nunca es tarde. Prefiero 5 minutos de contacto a lo largo de toda tu vida, que cero.

Dime que quieres hacer algo y lo dispondré todo para que así sea. Pero sólo te daré oportunidades. Esos serán mis regalos: oportunidades. No importa que no las cojas. Volveré a disponerlas para ti cuando me lo pidas. Prefiero que sólo te dirijas a mi para pedirme cosas a que no me hagas caso durante toda una vida.

¿Qué es lo que quieres?

Está bien. Te daré oportunidades.

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