Lo que de verdad supone crecer como persona

crecer como persona
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Todo el mundo dice que quiere crecer, evolucionar, mejorarse, cambiar, pero muy pocos están dispuestos a hacer algo al respecto.

Me hace gracia ver cómo cada día las personas hacen “Me gusta” a bonitas imágenes con frases estimulantes y ven recurrentemente vídeos de más de una hora de duración cuyo contenido son charlas motivadoras que les ponen las pilas. Me resulta cómico ver a la gente haciendo esto y leyendo artículos de forma compulsiva para encontrar esa frase o palabra que genere el tan ansiado “click” interior que transforme sus vidas para siempre.

Esto evidencia algo que me parece espeluznante: mucha gente, desde una total falta de responsabilidad sobre sus vidas, espera que el Universo les entregue en bandeja ese mensaje que devolverá el equilibrio a sus existencias.

Pues no guapo p guapa, no te engañes. Jamás lo hará. ¿Sabes por qué? Porque este tipo de cosas las tiene reservadas para los valientes, para los que demuestran con hechos que anhelan evolucionar haciendo lo que sea para trascender sus límites y cumplir el mandato de su Corazón.

Una frase o una palabra, por muy buenas o adecuadas que sean, no hacen que trasciendas un límite. Los límites se trascienden con la acción.

 

La transformación se produce tras el trabajo sobre uno mismo

Tengo estimado que tan sólo un 0.01% de las personas que leen este blog se esfuerzan en su trabajo sobre sí mismos y tienen el verdadero deseo de evolucionar. El otro 99.99% lee lo que escribo buscando esa inspiración que cambie sus vidas, pero no están en absoluto dispuestos a hacer nada por dicho cambio. Y eso es algo que me da muchísima pena…

Es muy probable, tanto como un 99.99%, que tú seas de esos que quieren cambiar sin esfuerzo. A ti, con todo el cariño del mundo, te digo: ¿En serio te crees tan afortunado y especial como para que tu vida cambie sin el más mínimo trabajo interior? ¿De verdad te piensas que levantarás las pesas más pesadas del gimnasio sin entrenar? Ni siquiera el Mago más famoso de la historia pudo evitar ese tránsito de la superación personal. Y eso que se supone que lo tenía más fácil por ser hijo de Dios… ¿Acaso te crees que Jesucristo nació siendo tan poderoso como fue? ¡Se convirtió en un dios por pleno derecho!, gracias a su esfuerzo en su trabajo sobre sí mismo. Se cinceló a sí mismo hasta crear lo que por todos es conocido.

 

Palabras frente a acciones

Desde 2003 hasta 2009 leí aproximadamente 50 libros de desarrollo personal y espiritual con el objetivo de ser una mejor persona y evolucionar. Ninguno de estos libros produjo un cambio sustancial en mi. Simplemente depositaron en mí las semillas, el deseo de crecer, así como las instrucciones de riego para que éstas brotasen y creciesen. 6 años y 50 libros después, seguía siendo el mismo panoli.

Allá por 2009 comencé un curso online de desarrollo personal y autoconocimiento impartido por el escritor Enrique Barrios. Duró aproximadamente año y medio y, en pocos meses, provocó en mi una transformación brutal, de los pies a la cabeza. Y dicho cambio no se produjo precisamente por las escritos del autor que, sin duda, eran maravillosos. Fue gracias a los ejercicios prácticos de autoconocimiento que cada semana se me entregaban y que eran el tema central del curso. Cada día tenía que hacer un ejercicio cuyo objetivo, entre otros, era observar el funcionamiento de mi mente. “Si tu mente es el obstáculo para ir más allá, tienes que entender cómo funciona”, decía EB (que era como le gustaba llamarse). Se trataba de ejercicios simples pero que, sin duda, dieron un vuelco a mi manera de mirar el mundo. Parecían asequibles a primera vista, pero requerían de un gran esfuerzo para mantener la concentración y para realizar la simple tarea que demandaba el enunciado, tarea que, normalmente, nunca antes había realizado. ¿Cómo si no salir de la zona de confort?

Dicho curso lo empezamos unos cuantos, pero no todos terminaron, pues hubo unos cuántos que se cayeron por el camino al darse cuenta de que para crecer había que esforzarse. Parece ser que no estaban del todo dispuestos…

Gracias a aquellas “inocentes” tareas, repetidas semana tras semana durante unos 18 meses, mi cerebro se transformó. Hizo el “click” del que hablaba antes. Y entonces mi mundo cambió. Cambió mi cerebro y, entonces, cambiaron las experiencias que vivía. Cambie yo y, entonces, cambió el mundo, literalmente.

6 años y 50 libros me dieron las ganas. 15 meses y 60 ejercicios cambiaron mi vida.

Si quieres peces, mójate el culo. Leer alimenta una industria muy prolífica, pero no cambia tu vida. Lo que la cambia es tu trabajo interior.

 

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El Aspirante a Mago de Bobby Diaz

4 comments

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo, en mi caso fueron más de 1000 libros, cientos de videos, miles de artículos, y un largo etc.. pero cuándo comienzas a cobrar conciencia reparas que no por leer muho vas a cambiar la forma de ver las cosas, mejor aún hasta es incluso contraindicado porque te puede generar más y más confusión y contradicción porque no se trata de acumular conocimiento sino de conocerte y nadie te puede decir como hacerlo.. es decir que hasta que no interorizas y eso requiere mucho tiempo, soledad, y fuerza de voluntad.. lo demás no sirve de nada.

    Un cordial saludo,

  2. Hola Boby, leyendote a venido a mi recuerdo un cuento que hace tiempo escuche…

    No podía dar crédito a mis ojos cuando vi el nombre de la tienda:
    LA TIENDA DE LA VERDAD.

    Así que allí vendían verdad. La correctísima dependienta me preguntó qué clase de verdad deseaba yo comprar: verdad parcial o verdad plena. Respondí que, por supuesto, verdad plena. No quería fraudes, ni apologías, ni racionalizaciones. Lo que deseaba era mi verdad desnuda, clara y absoluta.

    La dependienta me condujo a otra sección del establecimiento en la que se vendía la verdad plena.

    El vendedor que trabajaba en aquella sección me miró compasivamente y me señaló la etiqueta en la que figuraba el precio. «El precio es muy elevado, señor», me dijo. «¿Cuál es?», le pregunté yo, decidido a adquirir la verdad plena a cualquier precio. «Si usted se la lleva», me dijo, «el precio consiste en no tener ya descanso durante el resto de su vida».

    Salí de la tienda entristecido. Había pensado que podría adquirir la verdad plena a bajo precio. Aún no estoy listo para la Verdad. De vez en cuando ansío la paz y el descanso. Todavía necesito engañarme un poco a mí mismo con mis justificaciones y mis racionalizaciones. Sigo buscando aún el refugio de mis creencias incontestables.

    Saludos!!!!!!!!!
    Anna

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