Reducir las distracciones te hace más inteligente

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A veces una distracción puede ser positiva. Imagina una situación en la que vas buscando aparcamiento. Tras 15 minutos intentando aparcar, decides dirigirte hacia el parking más cercano. De repente, algo llama tu atención a tu derecha. Se trata de un coche que está dejando un sitio libre. Te has ahorrado 6€ de parking. Eso es una distracción positiva.

Pero también existen las distracciones negativas. Mucho más habituales y mucho menos perceptibles.

Efectos de las distracciones negativas sobre nuestra Inteligencia

Una distracción ocurre cuando cambiamos el foco de atención de una cosa a otra. Cuando estás en la oficina, puedes llegar a cambiar el foco de atención hasta 20 veces en una hora. Cambiar de objetivo muy deprisa es muy estresante para el cerebro y se consume mucha Energía. Conectar y desconectar constantemente de una actividad nos agota y tiene un impacto en nuestro cociente intelectual equivalente a una noche sin dormir. Ojo. ¡Una noche sin dormir! No sé vosotros, pero a mi, después de una noche sin dormir, me tienen que explicar las cosas 2 veces.

Esto podría explicar por qué, a veces, cuando hablas con alguien que ha estado trabajando a tope durante un par de horas, no se entera de lo que le dices.

Ahora, hagamos un pequeño ejercicio práctico: piensa en cuántas veces miras el móvil en una hora.

Bien. ¿Cuántas?

Ahora trata de visualizar el impacto que esto podría estar teniendo en tu Inteligencia.

Da miedo.

Las distracciones en la oficina no te benefician

Las distracciones en la oficina comen 2.1 horas diarias en media (Dato obtenido del capítulo 161 del programa Redes, de Eduard Punset). Por lo tanto, en la oficina, estás siendo un 25% menos inteligente de lo habitual.

En este punto, podemos sacar una lectura positiva: si pudiésemos reducir las distracciones seríamos mucho más efectivos y nos podría quedar tiempo para hacer otras cosas.

– Si quieres progresar en la empresa en la que trabajas, siendo más efectivo, podrás sacar más cosas adelante y demostrar que eres más válido, en el mismo periodo de tiempo.

– Si la empresa en la que trabajas no te genera ningún tipo de sentimiento positivo y lo único que te importa es que te paguen el sueldo a fin de mes, si eres más efectivo, podrás tener tiempo para poder hacer otras cosas: desde rascarte las bolas hasta trabajar en tu proyecto personal (mientras te pagan).

Relación entre hacer lo que te gusta y la ausencia de distracciones

Las experiencias más placenteras son las que nos absorben en cuerpo y mente. Las que no están contaminadas por distracciones constantes en forma de pensamientos. Por ejemplo: hacer deporte, tocar un instrumento, pelar patatas, limpiar, etc.

Cuando haces algo que te gusta, no tienes distracciones. Le estás dando a tu cerebro la orden inconsciente de que así estás bien, de que has entrado en una actividad en la que te sientes cómodo. Por tanto, deja de molestarte con pensamientos cuyo único objetivo es sacarte de esa actividad. El cerebro entra en un modo de funcionamiento en el cual toda la Energia se co

Los científicos han descubierto que la mitad de nuestros pensamientos no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo. Una parte están centrados en la actividad, pero la otra parte no aportan nada a lo que estamos haciendo. Suelen ser “chorradas” del tipo: lo que te gustaría hacer que no estás haciendo, tus inseguridades, tus miedos, etc.

Cuánto menos te gusta lo que haces, más pensamientos inútiles tendrás.

¿Por qué es importante saber lo que estás pensando en cada momento?

Porque de esa manera podrás ver qué pensamientos te están distrayendo de la actividad principal. Podrás ser más efectivo y, por tanto, podrás ser más feliz.

Dan Gilbert, Psicólogo de la Universidad de Harvard, ha descubierto que somos más felices cuando nuestros pensamientos y nuestras acciones están alineados. Si estoy haciendo la comida y estoy pensando en que me te tengo que ir corriendo a recoger a los niños al colegio, no voy a ser más feliz. Estoy haciendo una cosa, pero estoy pensando otra.

Detectar los pensamientos no sólo nos ayuda a ser más efectivos y un poco más felices con las cosas que hacemos. También nos ayuda a detectar qué cosas nos están alejando de vivir la Vida que queremos vivir. Es decir, qué mentiras nos estamos constando constantemente para seguir viviendo una Vida que no es la que queremos.

Está bien. ¿Y ahora cómo lo hago?

Dicen que, para no distraerse constantemente, hay que tener mucha fuerza de voluntad. ¿Fuerza de voluntad o entrenamiento? Yo me decanto más por lo segundo. Entrenamiento.

Por mucha Fuerza de Voluntad que tengas, si no sigues un entrenamiento riguroso, sencillamente no puedes ser capaz de detectar tus pensamientos. Hace unas semanas publiqué un artículo en este mismo blog en el que explicaba que los pensamientos actúan igual que los procesos de un ordenador. Digamos que no puedes acceder a la ventana que muestra los procesos de un ordenador si no sabes un poco de informática. Pues con esto pasa igual. No puedes acceder al “panel de control” de tus pensamientos si antes no desarrollas la capacidad de observarlos. No puedes construir un mapa de pensamientos si no sabes cuáles son los que están presentes.

Y para observarlos tienes que entrenarte. Entrenarte duro y a diario, como cuando te preparas para un triatlón.

Si quieres seguir avanzando en este asunto y quieres entrenarte para poder observar tus pensamientos, puedes inscribirte en mis cursos online para aprender a identificar tus pensamientos,  que comienza en septiembre.

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