¿Te has parado a pensar cómo sería tu vida si no estuvieses aquí?

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Tiempo de lectura: 3 minutos

Sí, sé que es raro lo que pregunto. Pero ¿Qué le pasaría a tu vida si tú no estuvieses en ella?

– Pues que no habría vida, idiota.-

Es una posibilidad, sin duda. Pero no quiero focalizarme en ella. Es demasiado obvia. Demuestra que tienes inteligencia de sobra y que sabes ir un paso más allá y ver otras posibilidades. Vamos a centrarnos en una de ellas: en esa en la que tú eres el centro de tu vida.

Sin ti la vida, pues… no existe. No, no existe. Sin ti, no hay mundo. Y esto es así, te pongas como te pongas. Si tú no estás, todo este sarao se acaba. Finito. Caput. The End. Sansacabó.

Eres la pieza clave de todo esto. ¿Tú te has parado a pensarlo alguna vez? ¿Cómo sería tu vida si no estuvieses en ella? ¿Quién la dirigiría? ¿Quién desayunaría todas las mañanas? ¿Quién daría un beso al salir de casa? ¿Y quién lo sentiría? ¿Quién estrecharía la mano a esa nueva persona que conoces? ¿Quién sonreiría? ¿Quién sentiría el cariño de un abrazo? ¿Quién? ¿eh? ¿Quién? ¡Nada de eso existiría para ti si no estuvieses aquí! Insisto: N-A-D-A  E-X-I-S-T-I-R-I-A.

Mientras estés aquí, eres el protagonista principal de esta obra de teatro. Ni Dios es más protagonista que tú. En serio. Sin ti tampoco hay Dios. Por muy omnipotente y omnipresente que sea: si tú no entras en la ecuación, no existe. ¿Eso lo habías pensado? Ah… tampoco…

¿Qué importancia tienes tú, entonces, en todo este sarao? Me parece que tu criterio, tu opinión y tus pensamientos son muchísimo más válidos que los de cualquier otro.

Te invito a que mires tu vida desde esa óptica.  Sé que no es fácil. Pero haz el esfuerzo. ¿Qué?¿Cambia algo? ¿O es todo igual? ¿Qué podrías decir que es diferente? Apuesto a que, mentalmente, estás diciendo: “no lo sé Bobby”.

Imagina que eres capaz de mirarlo todo en los próximos 10 años a través de este prisma. ¿Qué tipo de persona serías? ¿Cómo sería tu vida?

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Cuentan una historia de un hombre que fue capaz de hacerlo. Miró todo desde este prisma durante años. Todo empezó con un colosal esfuerzo de un día. Se propuso que, durante un día entero, ante cualquier cosa que le ocurriese, se cuestionaría qué pasaría si él no estuviese viviéndolo. Fue duro. Llegó extenuado al final de la jornada. Se preguntó lo mismo 346 veces: “¿Cómo sería esto si yo no estuviese aquí?

Las primeras veces era capaz de sentir la Magia del momento. Pero a medida que fue avanzando el día, esa Magia se iba diluyendo. Pero él, firme en su propósito, decidió llegar al final de la jornada preguntándose aquello con cada cosa que hiciese, aunque no sacase nada en claro. Tumbado en su cama, con los párpados a punto de cerrarse debido al cansancio provocado por la presión a la que se había sometido, enhebró la siguiente conclusión: “Tengo suerte de estar vivo. Mi día ha sido agotador, extenuante… Pero ha tenido color. He reaccionado de forma diferente ante cosas que suelen resultarme desagradables. Asumo el firme propósito de repetirlo en el día de mañana”.

Y eso hizo. Al día siguiente se preguntó con cada cosa qué le ocurría: “¿Cómo sería esto si no estuviese yo aquí?”. Le costó trabajo, pero se dio cuenta de que el esfuerzo fue menor que el primer día. Lo mismo le pasó al día siguiente. Y al siguiente. Y al siguiente. Cada vez, el esfuerzo para preguntarse “¿Cómo sería esto si no estuviese yo aquí?” era menor. Había sufrido el efecto bola de nieve: el esfuerzo más fuerte se hace al inicio, al construir la bola, pero cuando ya la has hecho, todo es más sencillo.

A medida que pasaban los días, el hombre se dio cuenta de que su vida tenía infinidad de matices: había muchas cosas que no había considerado los días anteriores. Por ejemplo: “¿Cómo sería bajar un escalón si yo no estuviese aquí?” o “¿cómo sería sentir la pisada sobre tierra mojada si yo no estuviese aquí?”. “¿Cómo sería sentir este sentimiento si yo no estuviese aquí?”. Sufrió el efecto del observador perpetuo del cuadro: cuando miras un cuadro captas los detalles más importantes, pero si te mantienes durante horas observándolo, aprecias matices que al principio no fuiste capaz de ver. Y todo porque tu cerebro, en un primer instante, te muestra sólo la información más relevante.

Han pasado muchos años desde aquel día en que el hombre empezó a preguntarse aquello ante cada cosa. Hoy en día todavía sigue haciéndolo, aunque invierte mucho menos esfuerzo.

Toda esta historia tiene un sentido, pero sólo puedes encontrárselo si respondes lo siguiente: ¿Dónde crees que ha desembocado la vida de este valiente hombre? ¿Cómo crees que es su vida hoy? ¿Cómo sería hoy su vida si aquel día no hubiese decidido ver las cosas desde ese otro prisma?

Un abrazo y gracias por leerme. Sin ti, este blog no existiría.

4 comments

  1. Gracias por el artículo Bobby, es muy interesante y me has hecho reflexionar.

    Me parece que es muy valioso aplicar la pregunta ¿como sería mi vida si no estuviera aquí? de cara a las personas que tenemos cerca, para darnos cuenta de quienes son las más importantes en nuestra vida y si realmente gracias a que existimos les estamos aportando algo positivo a esas personas.

    Creo que todos deberíamos preguntarnos ¿si no estuviéramos aquí, quién sería el que más me echaría de menos? porque seguramente para muchas personas lo que les echaría más de menos sería su ordenador, ya que es con el que pasan más tiempo. De esta forma nos damos cuenta y priorizamos lo que es más importante en la vida.

    1. Carlos, gracias a ti por el comentario.
      Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices. Pero el artículo iba más encaminado a darnos cuenta no del efecto que tenemos en la vida de los demás, que también, si no del efecto que tenemos en nuestra propia vida. Si tú no existes nada existe. Por eso pienso que no hay nada más importante que nosotros mismos.
      Un abrazo y gracias otra vez!

  2. Hola!! Gracias por dejarnos este artículo. Me ha pensar y reflexionar sobre algunas cosas de la vida. Y tienes toda la razón, deberíamos de pararnos en un momento de nuestra vida y analizar todo lo que tenemos y sentimos a nuestro alrededor y sobretodo valorarlo mucho más por tenerlo. Gracias porque vamos creciendo con este tipo de artículos.

    Un saludo :)

    1. Muchísimas gracias Deborilla. La verdad es que sí. Nos pensamos que son eternos de forma gratuita. Si no hacemos nada con ellos, son tan efímeros que ni existen. Con un poquito de presencia en ese instante es cuando les damos el tinte de vida que les hace durar en el tiempo.
      Besos!

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