¿Tienes miedo a tu propia grandeza?

miedo a tu grandeza
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¿Quieres ser Grande y brillar tanto como para que se te vea desde otros planetas?

A ver, espera. Párate a pensar la respuesta unos segundos. Si has contestado sí, sigue leyendo. Si ha sido no, es mejor que pares. Incluso te recomiendo que abandones este blog, pues no es para ti. No me voy a molestar, puedes estar tranquilo.

Me pasa a menudo que vienen a mí personas diciéndome:

– Mira Bobby, yo quiero brillar.

– Muy bien- les digo-, ¿puedes hacerlo?

– ¡Uff! no lo tengo muy claro…

– Pues ese es un mal punto de partida si lo que quieres es brillar…

Después de darse cuenta de que el primer paso es confiar en sí misma, la persona trabaja, trabaja y trabaja sobre sí hasta estar muy cerca de ese punto en el que brillará con fuerza. Pero llega un momento, cuando mi cliente intuye la verdadera intensidad de su brillo, que se asusta, y decide continuar con su vida tal y como la estaba llevando hasta ese momento, porque se ve incapaz de ser esa maravillosa persona que ha vislumbrado y sentido a lo largo del trabajo sobre sí mismo.

Lo paradójico del asunto es que esa maravilla forma parte de la persona y que ésta no tiene que hacer ningún esfuerzo por dejarla salir. De hecho el esfuerzo se hace para impedir que se manifieste. Lo natural es brillar, lo antinatural es esforzarse para no hacerlo. Las cosas, de forma natural, tienden a la perfección. Sin embargo, cuando nuestra acción se basa en pensamientos discordantes, todo empieza a torcerse.

Y así estamos todos, malgastando nuestra energía en no brillar…

Es difícil aceptar que puedes hacer mucho más de lo que estás haciendo. Sí, no se trata de una responsabilidad fácil de asumir pues, desde el mismo momento en que la aceptes, ya no podrás ser mediocre. Y ya sabemos qué implica ser mediocre: si las cosas no salen bien no pasa nada, porque ya esperabas que fuese así.

A veces mantenemos nuestra grandeza escondida bajo llave por miedo a las consecuencias que expresarla pueda tener sobre nuestra vida. Sin duda, hacerlo cambiará las cosas y los cambios hacen que nuestra vida se tambalee, aunque sea para ir a mejor.

Sin embargo, hay una gran diferencia entre ser mediocre y brillar. Y tú la conoces bien… ¿Eres capaz de imaginarte ahora mismo qué tipo de persona serías si brillases con fuerza? Piensa en ello durante un rato, sintiendo tu propia grandeza y… ¡sal ahí fuera ahora mismo a comerte el mundo! ¡Joder!

foto: The Pampas Bull  (Ronald Startup/Picture Post)

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