Tú no eres así

Tu no eres así
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Tiempo de lectura: 4 minutos

En contra de lo que pueda parecer, hay un amplio porcentaje de la población que día tras día se afana por ser mejor persona. Pero día tras día se ven incapaces de serlo. El mundo en el que vivimos está cada vez más poblado de energías bajas, de malas vibraciones, que, sin que nos demos cuenta, alteran nuestra forma de ser.  Tanto es así que estoy seguro de que hace no mucho te has dicho a ti mismo: “¡Puff! Yo es que antes no era así…

Pues no, claro que no. No eras así. No te olvides nunca de que tú no eres así. Tu entorno te ha influido negativamente. Pero no te restes culpa: todo ha sido a partir de tus propias decisiones.

No eres así. Ya lo sé. Y sé que no te gusta. Pero da la casualidad de que tú no has hecho nada por evitar caer en ello. Cuando has visto que algo estaba mal, has mirado para otro lado y te has quedado callado. Ese fue el día en que cambiaste.

Cuando sabías que estabas haciendo algo que no estaba bien, has callado a tu Interior diciéndole: “¡bah! por una vez… no pasa nada”. Pero sí, sí que pasa. Poco tiempo después, ante la misma situación, de nuevo callaste a tu Corazón diciendo: “total, ya lo hice una vez y no pasó nada“. Fue cuando volviste a hacerlo. Y cambiaste un poco más. ¿Ves como sí pasa?

Además, hubo un día en el que sentiste que aquella situación que estabas viviendo no era para ti. Pero decidiste mantenerte en ella, a pesar de que sabías que su influencia no era buena para ti. Por eso cambiaste.

Te recuerdo aquel otro día en que viste claro que esas compañías te influían negativamente . Aquel día y los posteriores, decidiste quedarte junto a ellas. Cambiaste otro poco más.

Podría seguir con ese otro día en el que viste a alguien sufrir. En vez de echarle una mano, pensaste: “Algo malo habrá hecho. Seguro que lo tiene bien merecido…”. A raíz de entonces, te volviste un poco más como eres ahora, exactamente así como decías que no te gusta ser.

Ahora paro, un segundo. No puedo olvidarme de aquel día en que decidiste cerrar tu Corazón porque te hicieron daño. Cerraste las puertas al mundo exterior. ¿Y te me quejas de que ahora la gente no quiere pasar tiempo contigo? ¿¿Qué pretendes??

Todos esos pequeños cambios son los que te han llevado hasta el que eres hoy. Con cada uno de esos pasos aparentemente insignificantes, te alejaste de ti mismo. Te dejaste guiar por las ideas de otro y renunciaste a las tuyas propias. ¡Tío, te has cogido los principios de otro y los tuyos los has tirado a la basura! ¡Por eso no te sientes bien! ¡¡Estás siendo otra persona que nada tiene que ver contigo!!

Nuestros principios son como muros de contención cuya misión es protegernos ante las energías bajas del entorno que nos rodea. Cada día que fallas a tus principios estás siendo un poco más como no te gusta ser. Es una putada, pero día que flaqueas, día que has perdido terreno.

Nuestros principios conforman nuestra personalidad y nuestra personalidad influye de manera determinante en cómo se manifiesta nuestra Esencia en el Mundo. Puedes tener una personalidad rígida que dificulte enormemente que tu Esencia se manifieste. O puedes tener una personalidad que favorezca que sea tu Esencia la que tenga el control. Al fin y al cabo, esto es una cuestión de elecciones.

Búscate unos principios sólidos, acordes a ti. Tenlos claros y defiéndelos a capa y espada. Son la barrera para proteger esa maravillosa persona que llevas dentro. Si la barrera flaquea, puede entrar mucha agua y ahogar tu flor.

Sea como fuere, haya pasado lo que haya pasado, hoy eres quien eres. Ya no puedes borrar lo que ocurrió. Pero hay una buena noticia: por mucho que hayas cambiado, hay una parte de ti que sigue intacta: La más valiosa de todas. ¡Tenemos que rescatarla!

¿Lo oyes? ¡Ahí viene el helicóptero al rescate!:

rescatarte a ti mismo

¿Cómo rescatar a la persona qué eres?

No te hagas ilusiones. No vamos a necesitar un helicóptero para esto.

Es una pregunta cuya respuesta daría para otro artículo completo o, mejor dicho, para una serie de artículos o, mejor dicho, para un libro entero. Pero podría resumirlo en unas cuántas premisas:

1. Observa cómo te sientes. Mira dentro de ti. Haz el esfuerzo consciente de monitorizar de forma constante si te sientes bien o no.

2. Acepta lo que allí encuentres. Sé sincero contigo mismo. Despiadadamente sincero, como decía don Enrique. No te engañes por nada del mundo. Si lo haces, estarás siendo otro, No tú.

3. Cuando sepas qué es lo que va más acorde contigo, hazlo. No tengas miedo de perder cosas por ello. El camino es muy largo: sabes lo que te has encontrado hasta ahora, pero no sabes lo que puedes encontrar. Ahora bien, puedo adelantarte que la Vida siempre premia a los que son sinceros consigo mismos.

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