Tus armarios son un reflejo de tu mente

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Tiempo de lectura: 3 minutos

Los armarios de nuestra casa tienen una importancia mucho mayor de la que, habitualmente, solemos darle. Observándolos, podemos conocer muchísimo de nosotros mismos. Podemos, incluso, ver cuándo algo anda mal dentro de nosotros y qué tenemos que hacer para corregirlo. Sí, sí. No es broma. Un armario simboliza la forma que tenemos de ordenar; de ordenar nuestro interior. Así como ordenemos nuestras cosas, ordenaremos la información que guardamos dentro de nosotros.

¿Sabes dónde está la camiseta amarilla de rayas? ¿O no lo sabes y tienes que buscarla? Si la respuesta es: “tengo que buscarla”, entonces tienes un problema.

¿Hay armarios que hace tiempo que no abres? Es probable que sean partes de tu mente que no te atreves a mirar: hechos del pasado, puntos débiles, etc. Estos armarios casi “condenados” pueden ser indicadores de que algo no anda bien, pero un armario excesivamente ordenado, puede representar un perfeccionismo extremo que nos impide avanzar.

Una persona que es capaz de tener un vestidor, es una persona con una mente amplia, con grandes autopistas y con fácil acceso a la información. Suelen ser personas prósperas, con dinero. Pero el dinero es una consecuencia de su actitud mental, no al revés.

A lo largo de este artículo, te voy a contar por qué, para mi, desde un punto de vista simbólico, es beneficioso mantener mis armarios bien ordenados, pero de una manera equilibrada.

Un acceso rápido consume menos Energía

Volvamos a la camiseta de rayas. Dijimos que no sabías dónde estaba. Tienes que buscarla. ¿Cuánto puedes tardar en encontrarla? ¿30 segundos? Lo mismo te desesperas y acabas poniéndote otra cosa… Y encima enfadado. Resultado: tiempo perdido, no tienes lo que quieres y tu estado de ánimo no es bueno.

Ahora vamos a la mente, para ver la analogía. Imagina que te pregunto por la capital de Honduras. Ni idea ¿no? Pues te digo que sí lo sabes porque en su momento lo estudiaste. Si no sabemos dónde está la información que queremos usar, gastaremos un tiempo precioso en encontrarla. Además, en esa búsqueda, desperdiciaremos una gran cantidad de Energía, que podría estar siendo usada en otra cosa, en un objetivo, por ejemplo. Pero no. La vamos a emplear en “buscar algo” que, perfectamente, podría estar a nuestro alcance, si nos hubiésemos preocupado de dejarlo en un lugar que tuviese cierta lógica para nosotros . Si sabemos dónde está la información que queremos usar, gastaremos mucho menos tiempo y energía.

Puede que en tus armarios no haya ningún tipo de orden. Que la ropa esté mezclada. Camisetas encima de pantalones, ropa interior junto con los jerseys. Que la ropa no esté doblada… Que haya “buruños” de ropa…. ¿Cómo cxjxxxs quieres encontrar una prenda en ese desorden? De igual manera, ¿Cómo quieres encontrar un pensamiento en tu desorden mental?

Armario desordenado
¿Qué pensarías del interior de la persona dueña de este armario?

Hay ropa que no suelo ponerme

Y eso es porque está fuera de los lugares habituales donde buscas tu ropa. Un ejemplo: Imagina un montón de camisetas. Arriba están las que te pones siempre. Si quieres ponerte una camiseta, ¿dónde vas a mirar? En la parte alta del montón. La parte baja ni existe. Y seguro que tienes camisetas preciosas por ahí abajo. Por alguna razón fueron relegadas a ese sector, pero eso no las hace feas.

Esto mismo ocurre con algunos pensamientos. Por lo que sea, no están accesibles de forma sencilla y, sólo por eso, no los usas. Pero es posible que sean verdaderos motores

Aplicar la lógica.

Ejemplo práctico: Agrupar la ropa por bloques. En concreto, vamos a meternos con los jerseys.  Dedicamos una estantería sólo para ellos. Dentro de esa estantería hacemos 3 grupos.

– Grupo 1: Jerseys de lana (que se supone que los usas para ir guapo).

– Grupo 2: Sudaderas para hacer deporte.

– Grupo 3: Sudaderas que usas más para salir a cualquier sitio (también para ir guapo).

De izquierda a derecha tienes los jerseys de lana (grupo 1), las sudaderas de salir (grupo 2) y las sudaderas de hacer deporte (grupo 3). ¿Por qué así? Si pusieses las sudaderas de hacer deporte en el centro (grupo 3), no estarías haciendo bien las agrupaciones.  Un día de esos que has quedado con amigos para salir quieres ir guapo, pero da igual cómo. Puedes estar indeciso entre ponerte una sudadera (del grupo 2) o vestir un jersey (del grupo 1). Si entre medias de los dos grupos implicados, has colocado el montón de las sudaderas de hacer deporte (grupo 3), estarás gastando energía de más, porque, en tu búsqueda no serás capaz de verlo todo de un vistazo. A ti te interesa ver de un vistazo los grupos implicados en la decisión, es decir, los grupo 1 y 2. Con esa configuración, para ojear los jerseys de lana (grupo 1) y las sudaderas (grupo 2), tienes que ojear también las sudaderas de hacer deporte (grupo 3), que están entre medias. Es probable que no tomes la decisión adecuada, porque entre medias tendrás una distracción que provocará que no estés al 100% en tu objetivo.

Si el grupo de las sudaderas de deporte (grupo 3) está aislado de los otros 2, la decisión será más fácil y, probablemente, más acertada. Visualmente, tu cerebro no estará presentándote esa información, aunque esté al lado.

Podrías decir, ¿y qué pasa si quiero hacer deporte? Esa configuración también te serviría, pues sólo mirarías al grupo de las sudaderas de hacer deporte (grupo 3), obviando los otros dos.. Ese grupo de prendas sólo tiene importancia en un momento específico, por lo tanto, puede estar aislado. Lo buscarás cuando sea necesario. Antes sólo distrae.

Sigue aplicando la lógica

Otro ejemplo. La manera en la que tienes ordenados tus libros en las estanterías. Sí, también sirven las estanterías.

¿Cómo están? ¿Están ordenados por tamaño? Qué bien. Qué bonito. Seguro que la escalera es perfecta. Del más alto al más bajito. Ahora bien, si yo te pido que me digas en menos de 3 segundos dónde está localizado El Alquimista de Paulo Coelho en tu estantería. ¿Podrías hacerlo? Sí! Por que sé que es un libro pequeñito, así que estará donde los libros pequeñitos.

Muy bien, pero tienes 30 libros más con ese tamaño. El primer paso lo habrás hecho bien, pero localizarlo entre esos 30 libros te llevará un poco más de 3 segundos.

Si tuvieses tus libros ordenados por temáticas y, dentro de las temáticas, por autor, probablemente sí lo localizarías en 3 segundos. Queda más feo, pero es más efectivo.

Tener los libros ordenados de mayor a menor, mola más, pero gastas más energía que siguiendo un orden lógico. Probablemente, debido a ese gasto extra, te disperses de tu objetivo y tus decisiones serán menos acertadas.

Gracias por la info. Pero… y todo esto, ¿para qué?

Lo de fuera es un reflejo de lo de dentro (y viceversa). Actuar sobre tu exterior repercute en tu interior y actuar sobre tu interior repercute en tu exterior. Orden en tus armarios simbolizará que tu mente está ordenada. Y orden en tu mente implicará que tu energía no se dispersa y que eres efectivo. Más que ahora.

Seguro que en alguna ocasión te ha pasado que, de repente, un día, sin venir a cuento te has puesto a ordenar el armario como un loco/a y al terminar te has quedado más a gusto que un arbusto. Eso ocurre cuando se produce alguna evolución en tu mente. Como lo de fuera es un reflejo de lo de dentro, sientes la necesidad imperioso de plasmar ese orden mental del que disfrutas en las cosas de tu día a día.

Armario ordenado
¿Qué pensarías del interior de la persona dueña de este armario?

Ordenar el armario te ayuda en tu mejora personal

Si tú cambias, todo cambia. No te preocupes si no te gusta el tamaño, amplitud y forma de tu armario. Cambiará cuando tú cambies. Lo que sí que puedes hacer hoy mismo es ordenarlo para que el acceso a lo que quieres encontrar sea lo mas rápido posible y, así, puedas usar tu energía para otras cosas. Un buen primer paso para que aparezca un “nuevo armario” en tu vida.

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